La recepción tiene algo especial: los invitados llegan, se encuentran y empiezan a aparecer las primeras historias. Un podcast puede sumarse a ese momento con un spot dentro del salón o predio. La propuesta lleva notebook, cámaras y micrófonos. La pareja, familiares, amigos e invitados pueden conversar entre ellos, sin host, o elegir un presentador que guíe las entrevistas mientras se graba.

El servicio dura aproximadamente dos horas. Puede hacerse al inicio del casamiento, durante la recepción o en otro momento que elijan los clientes. Lo importante es coordinarlo con la organización de la fiesta para que los invitados puedan acercarse con tranquilidad. La experiencia también se puede adaptar a otros tipos de eventos, según el público y el tono del encuentro.

Si eligen un host, esa persona ayuda a abrir la charla y a conectar las historias. Puede ser un presentador de eventos, alguien del entorno del streaming o una figura conocida, según disponibilidad y la propuesta que se acuerde. Sin host, familiares y amigos se hacen preguntas y comparten recuerdos a su manera; antes coordinamos cómo organizar la participación. No hace falta que los invitados preparen un discurso: una anécdota, un recuerdo o una pregunta sencilla pueden ser suficientes. La participación es voluntaria y se explica previamente que la conversación se está grabando.

Antes del evento se definen el lugar de armado, el horario, la modalidad con o sin host y la dinámica que les gustaría tener. También se acuerdan el uso y las condiciones de entrega del material, además de cualquier edición prevista. Si quieren transmitir en vivo, hay que verificar la conexión disponible y coordinar si el streaming es viable en ese lugar.

La idea es sumar una actividad a la fiesta y guardar las voces de quienes están ahí. Para consultar, ayuda tener una fecha aproximada, la ubicación del evento y el momento en que imaginan hacer el podcast.